Salud
25 de enero de 2026 | 10:00Examen de tiroides: qué mide y cuándo es clave realizarlo
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Tras el anuncio de Javiera Contador sobre su diagnóstico de cáncer de tiroides, especialistas explican qué miden estos exámenes, cómo se interpretan y en qué casos es recomendable realizarlos.
El reciente anuncio de la actriz y comediante Javiera Contador, quien informó que enfrenta un diagnóstico de cáncer de tiroides detectado en un control médico oportuno, volvió a poner en el centro la importancia de comprender qué evalúan los exámenes de tiroides y cuándo deben realizarse para un diagnóstico confiable.
La glándula tiroides, ubicada en la parte anterior del cuello, cumple un rol fundamental en el organismo, ya que produce hormonas que regulan funciones como el metabolismo basal, la temperatura corporal y el ritmo cardíaco. Así lo explica Ernesto Sánchez, académico de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien destaca que su evaluación mediante exámenes de laboratorio permite detectar desde trastornos frecuentes hasta patologías de mayor gravedad.
“Evaluar su funcionamiento con exámenes de laboratorio es fundamental para detectar desde trastornos más frecuentes, como hipotiroidismo o hipertiroidismo, hasta lesiones más graves como nódulos o, en casos menos comunes, cáncer”, señala el especialista.
Qué miden los exámenes de tiroides
Según Sánchez, la base del estudio tiroideo se centra en la medición de TSH y T4. “La TSH, secretada por la hipófisis, actúa como principal reguladora de la glándula tiroidea, mientras que la T4 refleja la producción hormonal propia de la tiroides. Analizadas en conjunto, permiten identificar si existe una función normal, disminuida (hipotiroidismo) o excesiva (hipertiroidismo)”, explica.
En el caso del hipotiroidismo, la producción hormonal es insuficiente y puede manifestarse con síntomas como fatiga, aumento de peso, intolerancia al frío, estreñimiento, piel seca, depresión y alteraciones menstruales. En contraste, el hipertiroidismo puede provocar nerviosismo, insomnio, palpitaciones, temblor fino, sudoración, intolerancia al calor y pérdida de peso, incluso con mayor apetito.
El académico aclara que no toda alteración en los resultados implica necesariamente una enfermedad. “Existen factores que pueden interferir en las mediciones, como la presencia de anticuerpos tiroideos en patologías autoinmunes, algunas vitaminas, interferencias en los inmunoanálisis y medicamentos como litio, corticoides, anticoagulantes o diuréticos, que pueden modificar los resultados o su interpretación”, indica.
Cuándo conviene controlarse
El momento del control también es clave para la correcta interpretación de los exámenes. En personas con hipotiroidismo crónico estable, los protocolos nacionales recomiendan medir la TSH cada uno o dos años, siempre que la condición esté controlada.
“Tras un ajuste de dosis de tratamiento, se debe esperar entre seis y ocho semanas antes de revaluar los niveles hormonales. En personas con hipertiroidismo, los controles suelen ser más frecuentes al inicio, hasta lograr estabilidad, y luego pueden espaciarse”, complementa Sánchez.
Casos como el de Javiera Contador, cuya enfermedad fue detectada en un contexto clínico y derivó en un tratamiento quirúrgico planificado, refuerzan la importancia de la detección temprana y de una evaluación adecuada de la función tiroidea como pilares para un diagnóstico oportuno y un manejo efectivo de la salud.
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