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25 de febrero de 2026 | 13:35Vuelta a clases sin estrés: cuatro estrategias para apoyar a niños y niñas en los primeros días
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Especialistas recomiendan validar emociones, reinstalar rutinas de forma gradual y fortalecer herramientas de autorregulación. El período de adaptación puede generar cansancio, irritabilidad o nerviosismo.
El regreso a clases implica un proceso de adaptación que puede generar entusiasmo, pero también cansancio, irritabilidad o nerviosismo en niños y niñas. El cambio de horarios, la disminución del tiempo libre y el aumento de exigencias académicas suelen impactar durante las primeras semanas del año escolar.
Desde la Fundación Kiri entregaron orientaciones para acompañar este período de forma progresiva, poniendo énfasis en el bienestar emocional como base del aprendizaje.
Antonia Echenique, coordinadora de Formación de la fundación, explicó que el rol de los adultos es clave durante esta etapa. “Aunque exista motivación por volver al colegio, el ajuste a la rutina puede despertar nervios, mayor sensibilidad o agotamiento. Es importante acoger esas emociones sin corregirlas ni invalidarlas y ayudar a los niños a comprender que lo que sienten es parte natural de los primeros días”, señaló.
Entre las estrategias propuestas destaca, en primer lugar, retomar la rutina de manera gradual. Ajustar progresivamente los horarios de sueño y alimentación permite evitar cambios bruscos que incrementen la sobrecarga.
En segundo lugar, se recomienda generar espacios de conversación significativos después de la jornada escolar. “Más que recurrir a preguntas generales, se recomienda promover diálogos abiertos y específicos, como identificar qué fue lo más fácil o lo más desafiante del día. Este ejercicio ayuda a que niños y niñas organicen su experiencia, integren lo vivido y expresen emociones sin sentirse evaluados”, indicó la especialista.
Una tercera estrategia apunta a enseñar y practicar herramientas simples de autorregulación, como técnicas de respiración o pausas conscientes, que puedan ser utilizadas de manera autónoma frente a situaciones de estrés en el aula.
Finalmente, anticipar el día siguiente antes de dormir —conversando sobre actividades o posibles desafíos— puede reducir la incertidumbre y aumentar la sensación de seguridad.
“Acompañar la vuelta a clases desde la rutina, la validación emocional y la regulación, es una forma concreta de cuidar el bienestar y también el aprendizaje”, concluyó Echenique.
Especialistas coinciden en que el bienestar emocional no es un complemento del proceso educativo, sino una condición fundamental para el desarrollo integral y la convivencia escolar.

