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Por Juan Osvaldo Mora , 19 de septiembre de 2022 | 14:10

Arzobispo de Puerto Montt hizo un llamado al encuentro de los chilenos post plebiscito

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En el marco de las actividades tradicionales de Fiestas Patrias, diversas autoridades regionales, civiles, militares y de orden llegaron hasta la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Puerto Varas, para asistir al Te Deum Ecuménico, presidido por el Arzobispo de Puerto Montt, Monseñor Fernando Ramos. 

En su homilía, el Arzobispo resaltó la alegría de poder congregarse nuevamente en la celebración del aniversario patrio después de dos años y medio de pandemia. “Nos reunimos también en medio de las búsquedas que como sociedad chilena hemos generado para tener una nueva Constitución Política de la República. Más allá del triunfo de unos, o la derrota de otros en el resultado del plebiscito del 4 de septiembre recién pasado, continúa la búsqueda que nos involucra y afecta a todos los habitantes de esta hermosa patria nuestra, para que tengamos una Constitución que suscite el más amplio consenso posible entre todos. Hemos podido constatar una vez más que las imposiciones ideológicas, las polarizaciones, la falta de diálogo, la escucha estéril y todo aquello que nos aleja, terminan por llevarnos al fracaso, a la fractura social, a la desconfianza entre iguales”, afirmó. 

Por otra parte, Monseñor Ramos se refirió a la necesidad del encuentro de los chilenos: “ante este momento en el devenir de la historia de nuestro país, la realidad del encuentro se impone como una necesidad esencial en nuestra convivencia y como una pregunta fundamental. Si bien mucho aprendimos de las posibilidades que nos ofrece la virtualidad o las sesiones remotas, hay un anhelo profundo en la gente de volverse a encontrar de manera presencial, cara a cara. Pero en este regreso, nos hemos dado cuenta de que no han vuelto todos; algunos ya no regresarán. En efecto, en este tiempo de pandemia, más de 60.000 compatriotas y habitantes de estas tierras han fallecido como consecuencia del covid-19, pero también faltan otros que han perdido la vida brutalmente, víctimas de la violencia en la que algunos, movidos por oscuros intereses delictivos, han llegado incluso a quitar la vida a otros, generando así un temor que se extiende en toda la población del país. Todas estas ausencias son un grito que clama al cielo y que resuena en todos nuestros campos y ciudades; son un gemido silencioso que nos interpela, preguntándonos ¿qué podemos hacer? ¿cómo podemos mejorar?”, señaló. 

El Arzobispo explicó que el momento presente nos abre, entonces, la posibilidad de encontrarnos desde la cordialidad y la aceptación mutua, porque siendo habitantes de un mismo país, con nuestras tradiciones y orígenes más diversos, compartimos entre todos la aventura de vivir juntos en estas tierras. “Nuestra historia nacional está plagada de ejemplos extraordinarios no sólo de los padres de la patria o los héroes nacionales, sino también en el compromiso humilde y escondido de tantos connacionales que han sabido construir puentes de esperanza. Lo hemos visto en este último tiempo en la lucha anónima de hombres y mujeres en los hospitales, centros de salud, organizaciones civiles y religiosas, Fuerzas Armadas y de Orden, escuelas y universidades que han sabido dar lo mejor de sí mismos para ayudar a superar esta emergencia sanitaria. El alma de Chile está intacta. De eso damos testimonio y de eso damos gracias al Dios de la Vida”, afirmó.

Respecto a los símbolos que nos identifican, Monseñor Ramos dijo que “la bandera, escudo e himno nacional, son más que un trozo de tela, un objeto metálico o una composición musical. Cada uno de estos objetos, representa al país entero: sus valores, sus anhelos más profundos, sus sueños y por sobre todo sus habitantes. El despliegue de estos símbolos nos congrega, o debería congregarnos, en torno a ellos y descubrirnos retratados. El poder vinculante de los símbolos patrios nos habla de que es posible encontrarnos, relacionarnos y trabajar juntos en un proyecto común que nos una y favorezca a todos”, señaló.

Respecto a los desafíos que han acompañado la historia de nuestro país, tales como la búsqueda de una mayor representación en el Estado, justicia social y descentralización, el Arzobispo dijo que se han ido incorporando nuevas metas como el desarrollo sustentable, la integración y participación de los más vulnerables y marginados o el reconocimiento de los pueblos originarios. “Todos estos desafíos, nuevos y antiguos, tienen urgencia y a todos nosotros, de una u otra forma, nos compete enfrentarlos de manera creativa y participativa. La nueva carta magna tendrá que recoger estas urgencias, pero teniendo como foco fundamental que ha de ser ciertamente la “casa de todos y para todos”. Esperamos ciertamente que el camino del diálogo y del encuentro de todos sea la senda que permita finalmente construir una Constitución que nos represente, fundada en el respeto irrestricto de la vida, el cuidado de la familia, la protección y atención de los más pobres y vulnerables, y en una convivencia libre y fraterna entre los ciudadanos”, sostuvo. 

Al finalizar el Tedeum Ecuménico, los asistentes entonaron el himno nacional, junto al Coro Polifónico de Puerto Varas, y posteriormente el conjunto folclórico “Patria Nueva” de Nueva Braunau, deleitó a los asistentes con un pie de cueca.

 

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